04 Jul 2012

Fotografías y olores

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Unlited, fotografía de jagustincharcopina con licencia Creative Commons.

Una fotografía tiene la capacidad de transmitir una emoción, un sentimiento y un instante, y aunque el fotógrafo pueda retratar la escena y hacérsela llegar al receptor de una forma tan vívida y real que quien la vea pueda sentirse realmente allí, el acercamiento sensorial se realiza únicamente a través de la vista. Pero esta frontera unisensorial de la fotografía tiene solución. Los chicos de Photojojo nos han sorprendido con la idea de añadir olor a las fotografías.

Tras revelar las fotografías en el cuarto oscuro las metemos en una última bandeja con una infusión de agua y hojas de té. El recipiente tiene que ser lo suficientemente grande como para contener el tamaño de nuestra foto y que la podamos sumergir entera, para que el papel pase una noche completa “absorbiendo” el aroma del mismo. El resultado será una fotografía con el olor de las hierbas elegidas y con un tono sepia que puede resultar muy evocador.

Desde Xatakafoto proponen utilizar una capa tan fina de té que sólo afecte a la parte trasera de la copia impresa, para que esta inmersión no afecte al tono de la imagen.

La segunda forma de aromatizar la imagen es menos intrusiva, pero requiere mucha paciencia, pues hacen falta entre dos y tres semanas. El proceso es más sencillo, sólo hace falta introducir la foto en una bolsa que pueda cerrarse herméticamente junto con algodones impregnados con varias gotas de algún aroma o perfume.

En ambos casos las fotografías deben imprimirse en papel mate, aunque en el segundo la imagen no se mancha y la variedad de olores es mucho mayor.

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